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sábado, 22 de septiembre de 2018

¿QUÉ RISA...?


ANÉCDOTA 1
Hoy entro en clase de primero. Es la última hora del viernes y hace mucho calor. Propongo leer un fragmento del poema del polémico Pablo Neruda titulado “ Oda a la envidia”. Primero les digo que lo lean en silencio. Al terminar la lectura están como ausentes. No han entendido nada… Pregunto si saben qué es una oda y me contestan que no. Les digo que es un canto. Ahora mejor. El poeta reflexiona sobre la envidia, ¿sabéis qué es la envidia? Levantan la mano en tropel. “Yo, yo maestra, es cuando...”, “ la envidia mata”, “ es algo malo, ¿verdad, seño?”, “es cuando quieres algo que no es tuyo”, “sí, eso...”, “ yo fui la envidia, maestra, en un teatro”… Está claro que todos saben qué es la envidia. ¿Qué os produce envidia? les pregunto. Una alumna levanta la mano y nos cuenta que a ella le produce envidia el trato que su padrastro da a su hermanastra, más pequeña que ella. Vive con el novio de su madre y la hija de este; se siente como un cero a la izquierda y quiere cambiarse por su hermanastra. Otra alumna siente envidia, quizá sean celos, de su hermana mayor que tiene dieciséis:  “ella estrena toda la ropa, maestra; ella llega tarde a casa, maestra; a ella le compran todo lo que quiere, maestra”. En un español afrancesado, un alumno congoleño me dice que tiene envidia de su hermano de dieciocho, que hace lo que quiere. Todos quieren intervenir. Paro la vorágine. Quizá ahora lean el poema de otra manera. Me dispongo a leer el fragmento en voz alta. Me interrumpe el alumno del Congo: “Maestra, yo tengo envidia de los españoles”. Me quedo inmóvil, lo miro fijamente. No sé qué decir… ¿Qué tiene un español que tú no tengas C? “Pues que sabe pronunciar la r, maestra (todos ríen a carcajadas), me gasta una broma y yo le digo “paga ya” y me dice que cuánto dinero quiero. Yo le digo que “pague” no que “pague”, “paga ya” le digo, pero no me entiende”. No te preocupes por eso C, le digo, ese problema tiene solución.